La cadencia en ciclismo es igual a la frecuencia de pedaleo, que es lo mismo que decir las vueltas por minuto que da la biela durante el pedaleo, y se mide en revoluciones por minuto (rpm). Un término que ha evolucionado desde 2006 cuando el Dr. Coggan creó el análisis por cuadrantes.

Muchos estaréis buscando la cadencia ideal para el ciclismo y tendréis como referentes a los ciclistas profesionales de distintas disciplinas para guiaros por sus cadencias. A continuación os dejamos las cadencias medias elegidas en diferentes carreras y disciplinas.

Peter Sagan rueda con su bicicleta Specialized durante la París-Roubaix 2018.

En un estudio de 2001 Lucía A., Hoyos J., Chicharro J.L. de las tres grandes vueltas con 7 ciclistas profesionales, las cadencias elegidas fueron las siguientes:

– En subidas: 71 rpm
– En llano: 89 rpm
– En contrarreloj: 92,4 rpm

Mientras que en ciclismo de montaña, se han obtenido las siguientes cadencias medias:

En la Copa del Mundo de XCO en Nove Mesto 2021:

– Tom Pidock (1º) 85rpm
– Mathieu Van Der Poel (2º) 70rpm
– Ondrej Cink (4º) 85 rpm
– Jordan Sarrou (5º) 69rpm.

(No hemos podido encontrar datos del top10 de la categoría femenina).

pidcock caída

En el Campeonato de Europa de XCM 2021:

– Andrea Seewald (1º) 81 rpm.
– Juri Ragnoli(4º) 81 rpm.

En féminas:

– Natalia Fischer (1ª) 77rpm
– Ariane Lüthi (4ª) 85 rpm.

Después de contemplar las cadencias medias elegidas por los profesionales en distintas disciplinas, podemos afirmar que no existe la cadencia global o genérica ideal, como tampoco existe un termino para determinar cuales son cadencias altas o bajas.

La cadencia siempre se ajustará a la que el sistema nervioso y motor sean capaces de soportar en consonancia y de forma eficiente. Aunque esto último dependerá de la disciplina que practiquen, ya que entra en juego la eficacia y otros factores; experiencia, tipo de fibras musculares, terreno, velocidad, potencia, desarrollo, viento, altitud… Por lo que la cadencia es un factor del rendimiento de carácter personal que se verá influenciado por los puntos anteriores.

En referencia al tipo de fibras musculares, encontramos dos grupos de ciclistas según su masa muscular:

a- Los que tienen baja masa muscular; tienen mayor porcentaje de fibras lentas por lo que tienen menor producción de fuerza y mayor cadencia.

b- Los que tienen mayor masa muscular; tienen mayor porcentaje de fibras rápidas, que producen mayor fuerza y menor cadencia.

¿Qué ocurre cuando se opta por llevar cadencias más bajas o más altas?

– Las cadencias altas producen una menor fatiga muscular, pero un incremento de la frecuencia cardiaca y un mayor gasto energético.

– Las cadencias bajas reducen el consumo de oxígeno, pero pueden aumentar la fatiga muscular.

Dado que la cadencia es un factor del rendimiento de carácter personal, es necesario que sea estudiada de forma minuciosa y detallada. Solo podrá ser analizada si contamos con unas zonas de entrenamiento bien definidas, un potenciómetro y un buen programa de análisis del entrenamiento.

BUFF Scott MTB Team

Es primordial el feedback y la percepción del esfuerzo que nos pueda facilitar el deportista, ya que nos será de gran interés y utilidad para poder definir los posteriores trabajos.

Como conclusión; no todos podemos mover la misma cadencia en el ciclismo. La elección incorrecta puede ser un factor limitante del rendimiento. Gracias al estudio por cuadrantes podremos analizar la relación entre fuerza y cadencia, observar la correcta o incorrecta incidencia neuromuscular según los esfuerzos y definir la cadencia «óptima» o los diferentes trabajos según los distintos rangos de fuerza/cadencia.

FUENTE: Solobici.es

Calentar y estirar antes de comenzar a entrenar es un requisito básico para evitar agujetas y lesiones (entre otros muchos beneficios). Sin embargo, la duda surge respecto al tiempo destinado a esta fase: ¿Cuántos minutos son los necesarios para estar listo? Vamos a verlo.

 

Por qué es tan importante calentar

Los beneficios de realizar un buen calentamiento, como hemos adelantado, son muchos. De forma resumida, una fase previa de estiramientos ayuda a activar el cuerpomejorar el posterior rendimiento durante la sesión y reducir la posibilidad de lesión. Pero ¿Qué más nos ofrece esta fase?

Reduce el dolor

Cuanto más larga sea nuestra actividad física más cansado estará nuestro cuerpo. Sin embargo, realizar un buen calentamiento relajará músculos y tendones.

Con un previo estiramiento, el desgaste muscular se alivia debido a que el flujo sanguíneo aumenta a medida que movemos y activamos nuestro cuerpo. Tras la sesión de entrenamiento, las molestias y dolores musculares son menores.

Mejora la flexibilidad

Entre otros beneficioscalentar mediante estiramientos incrementa la elasticidad de los músculos y por tanto disminuye la viscosidad muscular.

Gracias a tener una buena flexibilidad mejorarás tu rendimiento en las actividades físicas y disminuirás el riesgo de lesiones.

El yoga, pilates o body balance son actividades que te ayudarán a mejorar tu flexibilidad de forma notoria.

Disminuye las posibilidades de lesionarnos

Esto se debe principalmente a que según calentamos y estiramos, aumentamos progresivamente nuestra temperatura corporal.

En consecuencia, estaremos preparados para realizar diferentes ejercicios físicos ya que los músculos estarán adaptados al movimiento y el esfuerzo del cuerpo.

Básicamente, con el calentamiento preparamos al cuerpo para que soporte un determinado entrenamiento.

Mayor oxigenación muscular

El calentamiento aumenta la temperatura de la sangre lo que hace que disminuya la cantidad de oxígeno que pueda contener.

De esta forma, los músculos que están trabajando liberarán oxígeno y se encontrarán en unas condiciones óptimas para trabajar, aumentando el flujo de oxígenos y nutrientes.

 

¿Cuánto tiempo se debe calentar?

El tiempo de calentamiento dependerá sobre todo del entrenamiento que vayas a hacer. Sin embargo y como norma general, se recomienda no sobrepasar los 30 minutos de calentamiento.

El período recomendado para la mayoría de los calentamientos suele rondar entre los 10 y 15 minutos tiempo suficiente para activar a nuestros músculos y aumentar la temperatura de nuestro cuerpo.

calentar

 

Tipos de calentamiento

Existen diferentes tipos de calentamientos entre los que se encuentran:

Calentamiento general

El objetivo del calentamiento general es preparar a la mayor cantidad de músculos posibles. Por tanto, no se va a centrar en un grupo muscular concreto. Se trata de activar el cuerpo realizando movimientos que no supongan una excesiva fuerza.

Por lo general, es el calentamiento que más se utiliza. Lo normal es que se realice durante unos 10-15 minutos para calentar, aunque todo depende del entrenamiento que quieras realizar.

Calentamiento específico

Se trabaja solo y exclusivamente aquellas articulaciones que vayan a verse involucradas en el entrenamiento o ejercicio que vayas a realizar después.

A diferencia del calentamiento general, el específico debe realizarse en varias fases durante cada sesión. Cuando vayas a cambiar de actividad o a realizar otro tipo de ejercicios procura tomarte un tiempo para volver a calentar.

Calentamiento dinámico

El objetivo prioritario es aumentar la temperatura del cuerpo y el ritmo cardíaco, a la vez que la sangre fluye más libremente.

Normalmente, este tipo de calentamiento es más intenso que los dos anteriores. Para ello, se realizan ejercicios como las sentadillas laterales, balanceo de bazos, zancadas amplias, etc.

Calentamiento preventivo

Se trata de una serie de ejercicios previos al entrenamiento que han sido indicados por un profesional con el objetivo de prevenir un tipo de lesión específica o dolor muscular. Por ello, este es de baja intensidad y suele estar acompañado de masajes y de baños de calor.

Es muy utilizado por profesionales que están recuperándose de una lesión o que recientemente han sufrido alguna.

Estas son las indicaciones más adecuadas respecto al calentamiento previo a una sesión de entrenamiento. El tiempo estimado para aumentar la temperatura del cuerpo es de 10-15 minutos.

FUENTE:PlanetaTriatlon.com

Si estableces correctamente tus objetivos de la temporada, tendrás una ayuda extra para conseguir completarlos.

Aquí tienes 10 consejos para ayudarte a establecer tus objetivos de manera más efectiva.

1. Fijar objetivos a largo, medio y corto plazo

Piensa en el proceso de establecer tus metas como el ascenso a una montaña. Tu meta final puede ser la cumbre (objetivo a largo plazo), pero para alcanzar la cumbre, es necesario dividir el ascenso en segmentos (objetivos intermedios) y dividirlos en pasos individuales (objetivos a corto plazo).

2. Mantener un registro y evaluar el progreso

Anota tus metas y  programa algunas fechas para su evaluación. La retroalimentación, ya sea a través de la autorreflexión o de otra fuente, como un entrenador o compañero de entrenamiento, es un componente esencial del proceso de establecimiento de metas. La retroalimentación que obtienes a lo largo del camino te permite reajustar tus metas a corto y medio plazo para mantenerte en la dirección de las metas a largo plazo.

3. Establecer objetivos para el entrenamiento y la competición. Las metas no existen sólo para las carreras

Debes incluir metas para tu entrenamiento de la misma manera a como  las estableces para tus carreras. Las metas de referencia te ayudan a monitorear tu progreso de manera regular, y las metas diarias o semanales de entrenamiento te ayudan a mantenerte centrado en las metas a corto plazo.

4. Establecer objetivos que sean difíciles pero realistas

Las metas deben ser desafiantes. Después de todo, si puedes hacer algo con facilidad, hay poca necesidad de convertirlo en una meta. Sin embargo, las metas también deben basarse en la realidad. Las metas demasiado alejadas de una evaluación honesta de tus capacidades pueden ser desalentadores a largo plazo. Las metas deben mantenerte motivado. Deben desafiarte a subir al siguiente nivel de rendimiento. Es posible que no siempre alcances una meta en particular, pero esa es parte del proceso. Es mejor apuntar alto y avanzar lentamente que apuntar bajo y nunca probar tus capacidades.

5. Pensar en objetivos específicos

Las metas específicas, en lugar de las metas ambiguas, proporcionan precisión a tu  programa de entrenamiento. En vez de decir: «Quiero mejorar mi ritmo de rodaje» (ambiguo), piensa en, «Quiero mejorar este segmento en 2 minutos» (específico).

6. Pensar en objetivos medibles

La definición de objetivos específicos va de la mano con el establecimiento de metas medibles. Si quieres mejorar en 2 minutos tu segmento favorito, puedes comparar tus tiempos anteriores y analizar en qué partes del recorrido debes mejorar. Las metas medibles a menudo implican objetivos de tiempo, «Quiero tener un valor de FTP de más de n vatios».

7. Tener una actitud positiva con los objetivos

Piensa hacia donde quieres llegar y no donde no quieres estar. En lugar de decir, «No quiero que me doblen en la próxima carrera» (negativo), transforma la meta a «Quiero aguantar todas las vueltas en el grupo» (positivo).

8. Mantener los objetivos bajo control

En la medida de lo posible, establece metas sobre los que tengas control. Esto significa centrarte más en metas relacionadas con tu rendimiento y los procesos que con las metas relacionadas con los resultados. Las metas de rendimiento tienen que ver con el logro de un cierto tiempo. Los objetivos del proceso tienen que ver con la forma en que compites (por ejemplo, mantener una cadencia alta en los instantes finales de los puertos). Las metas de resultado tienen que ver con la clasificación en una carrera. Si bien las metas de resultado proporcionan una motivación a largo plazo y muchos objetivos a largo plazo toman esta forma, el rendimiento y los objetivos del proceso te ayudan a centrarte en lo que necesitas trabajar a corto y medio plazo.

9. Reconocer los objetivos

Piensa y anota metas que te sean agradables, con los que te comprometas y que estés dispuesto a aceptar como propios. Después de todo, estos son tus metas y deben representar lo que quieres lograr, no lo que crees que otros quieren que logres.

10. Involucrar a un equipo de apoyo

Permite que los seguidores como tus amigos, familiares y compañeros de entrenamiento sepan cuáles son tus metas para que puedan ayudarte a mantenerte motivados con estas metas y te proporcionen un estímulo a lo largo del camino.

Ahora que ya conoces estos 10 consejos para definir tus objetivos, ha llegado el momento de establecer nuevos retos.

FUENTE: ADNCiclista.com

Algunos ciclistas realizan un test de control cada dos meses. Otros utilizan los resultados de sus carreras como referencia. Otros se dejan guiar por los datos de su Garmin. A continuación te explicamos lo que hacemos nosotros.

Si una cosa nos da la experiencia es perspectiva. Perspectiva para ver las cosas desde distintos ángulos y desde distintas percepciones. Tras más de 20 años en el entrenamiento deportivo, es evidente que he tenido muchos cambios de perspectiva, y uno de los más notables es referente a los tests de control.

  • Inicialmente me gustaba planificar un test de control cada 2-3 meses.
  • Después me decanté por 2-3 tests al año en unas fechas bastante concretas.
  • También me he planteado en algunas etapas que los mejores tests son los resultados que tenemos en competición.
  • Otro momento me he planteado que los tests son artificiales, ya que es un momento concreto en el que concentramos todas las energías, pero no es normal en la rutina de entrenamientos.
  • Después volví nuevamente a planificar un test de control cada 2-3 meses.

Actualmente mi perspectiva acerca de los tests de control es la de buscar una opción muy flexible y adaptarme al carácter de cada deportista.

  • Hay deportistas hipermotivados a los que les gusta hacer tests regularmente.
  • Hay deportistas que se bloquean al pensar que se les está evaluando.
  • Hay deportistas que solo sacan su mejor versión en la competición.
  • Hay deportistas que no quieren saber nada de los números, pero quieren hacer las cosas con criterio.

Así pues, tras tantos años de experiencia, sumados a la evolución de la tecnología, mi planteamiento actual sobre los tests de control es el siguiente.

1) Reviso regularmente los datos de la actividad de cada deportista, ya sea a través de una aplicación propia o de una plataforma externa. En muchas ocasiones, los datos de la actividad regular de un deportista me aportan mucha información y no hacen necesaria la realización de un test.

Ya sea porque hemos tenido un día muy inspirado, o porque nos hemos picado con los amigos, o porque estábamos participando en una carrera… puedo detectar nuevos valores máximos dentro del entrenamiento regular.

2) En algunos momentos puntuales de la temporada me gusta planificar un test concreto. Eso ocurre generalmente antes-después de Navidad, antes de verano, antes de empezar el calendario de competiciones.

Sin embargo, hay algunos deportistas que odian hacer los tests, así que me lo monto para planificar una sesión ‘normal’ de entreno, pero que tiene un desarrollo concreto que me sirve para sacar conclusiones. Eso explica la sensación que tienen algunos ciclistas cuando me comentan que una sesión era extremadamente dura: estaban haciendo un test encubierto.

3) Si el deportista tiene la sensación de que está cambiando misteriosamente su rendimiento (ya sea para bien o para mal), entonces sí que acordamos realizar una sesión de validación, para confirmar si las sensaciones y los datos van en la misma dirección.

Como puedes ver, actualmente me gusta plantear este sistema tan flexible para realizar los tests donde a veces el mismo deportista plantea hacer un test y donde en ocasiones soy yo quien plantea un test concreto, o bien resulta que la misma dinámica del entreno ya me da toda la información que necesito para confirmar la evolución.

Sí que es cierto que actualmente me gusta enlazar los tests de control dentro de un bloque determinado de entrenamiento, más que dentro de una fecha determinada. En otras palabras, hace años era posible que pensara «a principios del mes x planificaré un test», pero actualmente me gusta más la idea de «en el momento de trabajar por ejemplo la Fuerza-Resistencia, plantearé un test y quizás otro al acabar ese bloque de trabajo para confirmar que hemos conseguido los objetivos buscados».

Por suerte, la experiencia nos permite tener una visión más amplia y ver las cosas con otra perspectiva.

¿Te imaginas un ciclista que hubiera mantenido la dinámica de hacer un test cada 2-3 meses durante estos más de 20 años?

Estaríamos hablando de realizar más de 100 tests de control. Y solo faltaría que fuera siempre el mismo test… más de 100 veces el mismo entreno.

¿Para qué sirve un Test de Umbral?

¿Para qué sirve el Test de Umbral?

 FUENTE: ADNCiclista.com

Si eres una mujer ciclista y no realizas ningún entreno de fuerza, esperamos que cuando acabes de leer este artículo estés deseando empezar a hacerlo.

Muchas mujeres no quieren realizar un entrenamiento de fuerza por temor a conseguir un cuerpo demasiado voluminoso. Este tipo de entrenamiento no siempre significa levantar pesas (los ejercicios con el propio cuerpo son una opción fantástica para desarrollar el factor fuerza), e incluso si levantas pesas, y estás comiendo adecuadamente verás grandes cambios en tu cuerpo, sin llegar a hincharte.

Aplicando correctamente un programa de entrenamiento de fuerza obtendrás los siguientes beneficios:

Prevención de lesiones

Es un beneficio enorme y debería ser el mayor impulsor para empezar con tu entrenamiento de fuerza ahora mismo. Si eres ciclista estás repitiendo el mismo movimiento una y otra vez, lo que puede causar problemas si los músculos estabilizadores de tus articulaciones son débiles. Cuanto más fuerte sea tu tronco (desde los hombros hasta las caderas) más tiempo podrás mantener el ritmo al final de una carrera. Cuanto más fuerte seas en todos los planos de movimiento, menor será la probabilidad de sufrir una lesión.

Aumento de la masa muscular para mejorar la composición corporal

Tener más masa muscular aumenta el metabolismo para un peso corporal dado. Y sí, dependiendo de tu punto de partida, los músculos pueden tener que ser un poco más grandes antes de que puedan hacerse más fuertes. Pero no vas a conseguir una masa muscular voluminosa, ya que estás dedicando al menos de 2 a 4 veces más de tiempo a montar en bicicleta que el tiempo que estás haciendo trabajo de fuerza. Es posible que tus pantalones y tus camisas te sienten de un modo distinto una vez empieces a hacer este tipo de trabajo, pero seguro que te gustará lo que ves en el espejo. Tu estrategia de nutrición diaria juega un papel crucial en esto, también. El entrenamiento de fuerza también puede mejorar la densidad ósea, que puede ayudar a prevenir la osteoporosis.

Mejora de la generación de energía

Ser más fuerte te ayudará a ir más rápido. Si tienes problemas en las subidas, o en mantener un ritmo constante en el llano, el entrenamiento de fuerza te puede ayudar. Así que si eres de las que dicen “no puedo ir más rápido” el entrenar la fuerza te permitirá mejorar la generación de energía con lo que podrás salvar mejor estos obstáculos en el camino.

Si eres nueva en el entrenamiento de fuerza, puede ser un poco confuso saber por dónde empezar. Aquí tienes algunas opciones que puedes hacer incluso sin necesidad de ir al gimnasio:

Rutina de piernas para mujeres ciclistas

Rutina de bandas para mujeres ciclistas

Rutina de abdominales para mujeres ciclistas

Rutina de core para mujeres ciclistas

FUENTE: ADNCiclista.com

Controlar tu entrenamiento a través de un potenciómetro es dar un paso más en tu evolución como ciclista. Sin embargo, las primeras semanas con un potenciómetro pueden ser un poco caóticas: los vatios no se están quietos, tienes un montón de conceptos que no conoces, y todos tus amigos solo hacen que decirte que tienes que calibrar el dispositivo y hacer un test de FTP.

Nosotros hace más de 10 años que usamos los potenciómetros y conocemos muy bien esa sensación de dudar si le sabremos sacar todo el partido que se supone.

Vamos a darte unos cuantos consejos para que domines el potenciómetro y no sea él quien te domine a ti.

Los primeros días con el potenciómetro, no te preocupes por los vatios

Es muy fácil obsesionarte con los números, así que para no volverte loco te recomendamos estar una primera semana (o quizás dos) entrenando normal y pensando en la potencia solo como un dato más.

Observa si rodar a 250w es mucho o poco, o si te pones fácilmente por encima de 300w al subir un puerto.

También tendrás que ir jugando con la pantalla del dispositivo para encontrar la configuración que más te guste, por ejemplo con el dato de la potencia media de los últimos 3 segundos, o incluso de los últimos 10 segundos. En tus primeras semanas con el potenciómetro no te preocupes por la diferencia entre la potencia media y la potencia normalizada. Más adelante ya podrás valorar si te interesa más usar la potencia normalizada.

No pienses en un número concreto, piensa en rangos de números

Lo principal que debes tener claro en el momento de entrenar por potencia es que el valor de vatios es muy variable y que es muy normal subir o bajar por ejemplo 30w en un segundo, así que no debes obsesionarnos en querer tener un valor inamovible de potencia.

Con lo fácil que era mirar el pulso y ahora resulta que los vatios se vuelven locos y van cambiando a cada segundo.

No debes asustarte y pensar que el potenciómetro se ha roto o que tu pedaleo es muy malo por no conseguir tener una potencia estable. Para minimizar la variabilidad de los datos un primer paso es usar un valor de potencia que sea la media de los últimos 3 segundos o 10 segundos.

Lo segundo que debes hacer es no pensar en un valor concreto de vatios sino en un rango de valores de +-20w. Por ejemplo los días que quieras hacer intervalos a 320w, puedes pensar en la zona que va de 300w a 340w, e incluso ampliar esa zona a +-30w (es decir, que sería 290w-350w).

Como puedes imaginar es más fácil moverse en un rango de 300w a 340w, que no querer clavar esos 320w.

Haz un test de FTP, pero sin mirar los vatios

Cuando lleves dos o tres semanas entrenando con un potenciómetro es un buen momento para hacer tu primer test de FTP.

Si pensamos que el concepto de FTP es la máxima potencia que puedes mantener durante una hora, entonces el test de FTP más fiable que tienes es el de realizar un esfuerzo máximo durante una hora.

Este test seguro que no falla, te va a dar tu máximo valor durante una hora, sin embargo…

¿Por qué se usa el test de 20 minutos en vez del test de una hora?

Por un lado porque si te decimos que tienes que hacer un test de una hora seguro que nos respondes que eso es mucho tiempo, que si no es posible tener una opción más corta. Precisamente por ese motivo se inventó el test de 20 minutos, ya que…

20 minutos es una duración durante la cual la mayoría de ciclistas pueden estar motivados a tope y rendir al máximo.

Durante una hora aparte de las posibles interrupciones en tu marcha (es decir cruces o semáforos) habrá un momento u otro en el que te relajes y eso hará que el resultado del test no sea el mejor posible.

En el momento de hacer el test no estés mirando continuamente tus valores de potencia y espera al final de la sesión consultar esa información. Quieres mantener tu mejor ritmo durante 20 minutos seguidos, así que concentra tus energías (y tu mente) a pedalear y mantener la intensidad.

No empieces el test a tope, progresa durante 1′ hasta llegar a la intensidad que creas que puedes soportar durante todo el test.

Si lo deseas, puedes empezar un poco conservador los primeros 5 minutos y después aumentar el ritmo y acabar haciendo los últimos 5, 4 o 3 minutos quemando el último cartucho. Con el tiempo irás conociéndote mejor y podrás regular con precisión tu energía para el test.

Usa distintas pantallas en tu dispositivo

Excepto en el caso que estés en el rodillo, cuando estás pedaleando debes prestar atención a la carretera y no a tu dispositivo, así que debes evitar el máximo de distracciones.

Tener muchos datos en una sola pantalla de tu ciclocomputador provoca que pierdas tiempo intentando localizar el dato que te interesa, y eso se traduce en prestar menos atención a la carretera.

Del mismo modo que no debes consultar tu móvil cuando conduces, deberías consultar lo mínimo posible tu GPS o cuentakilómetros cuando pedaleas… y tener muchos datos en una pantalla hará que tardes demasiado tiempo en encontrar los datos.

No uses más de 4 filas ni más de 2 columnas de información

La vista humana está acostumbrada a encontrar las cosas por posición, y si tienes cuatro filas de datos (que pueden ser a dos columnas sin problema) siempre te queda algún dato cerca del borde y la vista se sitúa rápidamente.

En cambio al tener una quinta o una sexta columna, tienes que hacer un esfuerzo extra para situar la fila que buscas. Puede parecer una tontería, pero cuando vas justo de oxígeno sobre la bici, cualquier ayuda suma.

Ciclistas haciendo series

(hay momentos en los que no te puedes distraer mirando tu GPS)

Cuando hagas series, utiliza la potencia media del intervalo

Está claro que si sales 5 horas con la bici y haces un calentamiento de charleta, algún que otro puerto, unas series a tope, e incluso una pausa para el café, el valor de la potencia media de esa sesión no sea muy representativo del esfuerzo realizado. Sin embargo, esto no significa que la potencia media no sea útil.

Si realizas intervalos o series de más de 4 minutos, es muy útil visualizar la potencia media del intervalo.

Para este tipo de situaciones usar la potencia media como métrica de control te permite tener un alto grado de motivación, ya que se trata de un valor con una variabilidad baja a lo largo del tiempo.

Si estás haciendo una serie de 1′-2′-3′ puedes aceptar la variabilidad de la potencia inmediata y controlar que no te despistes ya que al disponer de poco tiempo, cualquier desviación es significativa. En cambio, si estás haciendo intervalos de 4 o más minutos, entonces no te afecta tanto que durante unos pocos segundos la potencia cambie en 20w o 30w, con lo que la potencia media tendrá muy poca variación.

FUENTE: ADNCiclista.com