Casi todas las personas físicamente activas se encuentran con períodos en los que el tiempo disponible para hacer ejercicio es limitado (por ejemplo, conflictos personales, familiares o comerciales). Durante esos períodos, el objetivo del entrenamiento físico puede ser simplemente mantener (en lugar de mejorar) el rendimiento físico. De manera similar, ciertas poblaciones especiales pueden desear mantener el rendimiento durante períodos prolongados, a saber, los atletas (durante la temporada competitiva y fuera de temporada) y el personal militar (durante el despliegue).

Recientemente se han publicado los resultados de una revisión (Spiering y col, 2021; J Strength Cond Res 24-feb; doi: 10.1519/JSC.0000000000003964) cuyo objetivo fue identificar la dosis mínima de ejercicio (es decir, frecuencia, volumen e intensidad) necesaria para mantener el rendimiento físico a lo largo del tiempo.

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En poblaciones generales, el rendimiento de resistencia aeróbica se puede mantener hasta por 15 semanas cuando la frecuencia de entrenamiento se reduce a tan solo 2 sesiones por semana o cuando el volumen de ejercicio se reduce en un 33-66% (tan bajo como 13-26 minutos por sesión). siempre que se mantenga la intensidad del ejercicio. La fuerza y ​​el tamaño de los músculos (al menos en poblaciones más jóvenes) se pueden mantener hasta por 32 semanas con tan solo 1 sesión de entrenamiento de fuerza por semana y 1 serie por ejercicio, siempre que se mantenga la intensidad del ejercicio (carga relativa); mientras que, en poblaciones mayores, mantener el tamaño de los músculos puede requerir hasta 2 sesiones por semana y 2-3 series por ejercicio, mientras se mantiene la intensidad del ejercicio. Existen datos insuficientes para hacer recomendaciones específicas para atletas o personal militar.

Los autores concluyeron que la intensidad del ejercicio parece ser la variable clave para mantener el rendimiento físico a lo largo del tiempo, a pesar de las reducciones relativamente grandes en la frecuencia y el volumen del ejercicio.

 En mi opinión, y con el conocimiento actual sobre respuestas y adaptaciones al entrenamiento, la intensidad del ejercicio es el elemento clave que permite a los atletas mantener o incluso mejorar su rendimiento en periodos de puesta a punto (tapering), así como poder mantener las adaptaciones durante algunas semanas en las que la frecuencia y/o volumen de entrenamiento disminuye significativamente. El periodo más sensible se sitúa en edad avanzada, donde el estímulo mínimo para mantener las adaptaciones es mayor, por lo que además de mantener la intensidad, también han de mantenerse más altas, tanto la frecuencia como la duración del entrenamiento.

FUENTE: fisiologiadelejercicio.com